Olmecas Barre A Los Leones Con Blanqueada Y los Arrastra Al Sótano De La Zona Sur

Olmecas Barre A Los Leones Con Blanqueada Y los Arrastra Al Sótano De La Zona Sur

La crisis en la selva se ha convertido en un incendio difícil de sofocar. Los Leones de Yucatán extendieron su agonía al sufrir su séptima derrota consecutiva cayendo por blanqueada de 6×0 ante unos Olmecas de Tabasco que parecen haber encontrado la fórmula del éxito al ligar su cuarto triunfo al hilo.

El Parque “Centenario del 27 de Febrero” fue testigo de cómo el pitcheo local borró por completo a la ofensiva yucateca, concretando la tercera barrida que reciben los melenudos en apenas seis series disputadas en lo que va de la campaña.

El gran protagonista de la velada fue el estadounidense Jeremy Rhoades, quien dictó una auténtica cátedra desde el centro del diamante. Antes de concluir la quinta entrada, retiró en fila india a los primeros 14 bateadores que desfilaron en el plato, viendo la escasa afición que acudió al juego el impecable trabajo del abridor importado y los bates de los visitantes sumidos en la desesperación.

Después de despachar los primeros dos tercios de ese rollo, el amago de reacción de los melenudos llegó. Wynton Bernard rompió el encanto con el primer imparable del juego, un rodado por el campo en corto, el que pese al esfuerzo de Jason Atondo, no fue suficiente para evitar la llegada del corredor a la inicial.

Norberto Obeso lo secundó con un sencillo al derecho, encendiendo una pequeña luz de esperanza. Sin embargo, el madero del bateador emergente Ichiro Rodríguez fue silenciado con un rodado a la intermedia, esfumando la amenaza.

En el sexto rollo, la historia se repitió con dos fuera; Erik González conectó su cuarto doblete del año y Henry Ramos negoció boleto gratuito, pero la visita del coach de pitcheo Héctor Velázquez surtió efecto: Rhoades obligó a Edwin Ríos a roletear para colgar la sexta argolla.

Lo que ocurre con los Leones de Yucatán ya no es una mala racha; es una caída libre que exige explicaciones inmediatas. Más allá de la blanqueada lo que duele en la capital yucateca es la pasividad de un equipo que ha sido barrido, primero ante los Bravos de León, Pericos de Puebla y Olmecas de Tabasco, una estadística impropia de una organización que presume ser protagonista.

¿Dónde quedó la garra?

La sede tabasqueña de esta serie fue el escenario de una de las exhibiciones más pobres de la ofensiva melenuda. Los 14 retirados en fila por el abridor dejaron en evidencia que el armado del roster -responsabilidad directa de la oficina- está fallando en su misión principal: producir.

A pesar de los intentos aislados de Wynton Bernard y Erik González, la falta de capacidad para dar el jit oportuno refleja un vestidor que parece haber perdido la brújula bajo la actual gestión técnica.

Con la tercera barrida a cuestas, la presión se traslada ahora a los escritorios. ¿Es este el equipo que se prometió a la afición? La “sinfonía de pitcheo” de los Olmecas no fue solo mérito ajeno, sino consecuencia de una ofensiva yucateca desdentada y una planificación que, hasta hoy, ha dejado mucho que desear.

Mientras Tabasco celebra cuatro triunfos al hilo, en Yucatán el silencio de la directiva empieza a pesar tanto como el récord de derrotas. En el último de la serie en Tabasco, el tropiezo fue para el abridor Ronnie Williams.

El margen de error se ha agotado. En medio de un incendio que suma 7 derrotas seguidas y 3 barridas a cuestas, los Leones de Yucatán regresan a casa para una serie que huele a sentencia. Los Bravos de León, que hoy cabalgan en la parte alta del standing de la Zona Sur, aterrizan en la cueva con la misma ferocidad con la que humillaron y barrieron a los melenudos en la serie inaugural.

La crisis ha dejado de ser estadística para volverse existencial. Todos los ojos estarán puestos en la caseta local: Sergio Omar Gastélum se juega algo más que tres encuentros: se juega la permanencia. Tras el naufragio en Villahermosa, donde el equipo lució desarmado y sin alma la directiva parece haber llegado al límite de la paciencia.

Recibir precisamente a los Bravos -quienes encendieron la mecha de esta crisis al inicio de la campaña- es una ironía del calendario que podría marcar el fin de una era.

Mientras los Bravos llegan con el viento a favor y una ofensiva que ha demostrado poder castigar al pitcheo yucateco, los Leones buscarán desesperadamente recuperar las “garras”. La ofensiva, que fue blanqueada y maniatada por Jeremy Rhoades y compañía, tiene la obligación de despertar ante una afición que no aceptará más excusas.

El Parque de Béisbol Kukulcán será el escenario donde se dicte el veredicto. Si la inercia negativa continua ante el equipo que los tiene dominados desde el día uno, el relevo en el mando técnico parece inevitable.

La directiva ha sido clara con sus movimientos y la visita de los sublíderes de la Zona Sur podría ser el último acto de Gastélum si no logra enderezar el rumbo de un barco que hace agua por todos lados.

(Juan Diego Casanova Medina)

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