De la calidez de Kanasin al frío exigente de Jiquipilco, Estado de México, el trayecto de Russell Acosta Silveira ha sido una prueba constante de disciplina.
En la altura de esa región mexiquense, bajo la mirada atenta de su entrenador Jesús “Chucho” Basto, el actual campeón de Norteamérica (NABF), afiliada al Consejo Mundial de Boxeo (CMB), afina cada combinación, sabiendo que el aire que hoy le cuesta respirar en la montaña será el oxígeno que le dé la victoria al otro lado del planeta.
La oportunidad dorada se abrió tras un movimiento en el tablero internacional: el puertorriqueño Oscar “Pupilo” Collazo dejó vacante el espacio al subir de división para buscar el campeonato unificado CMB-AMB ante Ricardo Sandoval el 10 de octubre próximo. Ese hueco en la cima de peso mínimo es hoy la puerta de entrada para el yucateco.
El reto no es menor. Enfrente estará Ryusei Matsumoto jugando como local en Tokio, pero Acosta carga con la ilusión de toda una región que sueña con celebrar a su octavo campeón mundial en la historia, y el séptimo bajo el sello de Max Boxing Promotores.
La fecha y sede del campeonato mundial será el 27 de septiembre en la Arena “Toyota”, en Tokio, Japón, en donde el pugilista yucateco disputará el fajín interino de la Organización Mundial de Boxeo (OMB). Por tal motivo, está realizando un campamento de alta montaña en Jiquipilco, Estado de México, junto a su mentor, Jesús “Chucho” Basto.
Mario Abraham Xacur, CEO de Max Boxing Promotores destacó el valor deportivo y económico de este salto internacional para el boxeo yucateco.
Si el próximo 27 de septiembre la mano de Acosta Silveira se alza en el Lejano Oriente, el eco del triunfo resonará desde las calles de Xelpac hasta los libros de historia del deporte mexicano.
(Juan Diego Casanova Medina)
