El rechinar de los tenis sobre la madera pulida del Centro Deportivo Universitario (CDU) resonaba con la precisión de un eco recuperado del tiempo. Volver a pisar la duela no era solo regresar a una cancha: era reencuadrar los años de entrenamiento, el sudor entregado en cada jugada y la camaradería que se forjó bajo el sello de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
En el reencuentro de Selecciones de Básquetbol femenil y varonil, el marcador pasó a segundo término antes del primer silbatazo. Lo que realmente estaba en juego era la memoria viva de la institución. Rostros de distintas generaciones, separados por años, pero unidos por el mismo uniforme, se volvieron a enfundar los colores universitarios.
Hubo abrazos apretados en la línea de banda, risas al recordar las viejas rutinas de calentamiento y miradas que demostraron que la memoria muscular del corazón, jamás pierde el ritmo.
Al final del día, las piernas sintieron el cansancio del esfuerzo, pero el espíritu quedó intacto. Porque el básquetbol universitario no es solo un deporte de cuatro cuartos; es un sentido de pertenencia que trasciende graduaciones y calendarios.
Hay equipos que, aunque pasen las décadas y la vida tome distintas rutas, siempre encuentran la forma de volver al origen. Con este encuentro, la UADY ratifica que el paso del tiempo no desdibuja los lazos creados en el deporte universitario, demostrando que la pertenencia y el orgullo por la institución perdura más allá de las aulas y de las etapas competitivas.
Asistieron a este reencuentro deportivo Carlos Alberto Estrada Pinto, Rector de la UADY, Javier Herrera Aussin, secretario de Rectoría y Normando Rivas Cantillo, responsable del Programa Institucional de Cultura Física y Deporte de la UADY.
(Juan Diego Casanova Medina)
